No pude evitar el tono amargo.
Por supuesto, Petra.
Ella solo quería ayudar.
¿Ayudar? ¿Dando mi casa a sus padres es ayudar?
Ellos necesitaban un lugar donde vivir. Habían vendido su casa para pagar deudas y…
Y yo necesitaba mi casa también, Matías. Esa casa que compré con mi sudor, esa casa donde te crié.
Mi voz se quebró al final.
Él se cubrió la cara con las manos.