Tú eres un dictador disfrazado de presidente. Las palabras de Pablo Iglesias resonaron en todo el estudio de la sexta. Las cámaras enfocaron inmediatamente a Nayib Bukele, sentado al otro lado de la mesa de debate, su gorra hacia atrás, su expresión completamente inmóvil. El público español contenía la respiración.

Tú eres un dictador disfrazado de presidente. Las palabras de Pablo Iglesias resonaron en todo el estudio de la sexta. Las cámaras enfocaron inmediatamente a Nayib Bukele, sentado al otro lado de la mesa de debate, su gorra hacia atrás, su expresión completamente inmóvil. El público español contenía la respiración.

Iglesias acababa de lanzar la acusación más grave que un político de izquierda puede hacer contra otro líder. Dictadura. Bukele no parpadeó, no se movió. solo dejó pasar 3 segundos de silencio que se sintieron como una eternidad en televisión en vivo. Y entonces habló, “Pablo, ¿cuántos presos políticos tengo en El Salvador?” La pregunta cayó como un martillo.

Iglesias abrió la boca para responder, pero Bukele levantó una mano deteniéndolo. “Espera, antes de que respondas con propaganda, déjame darte los números exactos. Cero. Tengo exactamente cero presos políticos. ¿Cuántos tiene Venezuela, el país que tú defendiste durante años? Más de 300. ¿Cuántos tiene Nicaragua, otro de tus gobiernos favoritos? 250 documentados.

Pero yo soy el dictador, ¿verdad? El estudio quedó en absoluto silencio. El mundo habló de este enfrentamiento. Pablo Iglesias intentó acorralar a Bukele en vivo, pero la respuesta matemática de Bukele derrumbó todos los ataques y nadie en el estudio pudo hablar. 48 horas antes de este momento, nadie esperaba que este debate sucediera.

Nayib Bukele había llegado a Madrid para una cumbre económica sobre inversión latinoamericana. Era su primera visita oficial a España como presidente del Salvador y los medios españoles estaban divididos sobre cómo cubrirlo. La derecha lo veía como un líder joven y reformista que había transformado El Salvador de uno de los países más peligrosos del mundo en uno donde las familias finalmente podían caminar por las calles sin miedo.

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