«El arrepentimiento solo llega después de las consecuencias. La confianza no se recupera».
Ella lo entendió.
Y esta vez, no discutió.
Simplemente se fue.
Para siempre.
En las semanas siguientes, Jack reconstruyó su vida poco a poco. Limpió la casa, borró recuerdos, se reencontró consigo mismo.
El dolor persistía, pero también algo nuevo.
Paz.
Porque al final, no destruyó nada.
Simplemente reveló la verdad.
Y a veces, eso es suficiente para cambiarlo todo.