Mi Hijo Me Quitó El Boleto: “Cuida Los Gatos”, Pero Cancelé Sus Vuelos En El Mostrador Y… Mi hijo me arrebató el pase de abordar de la mano y señaló la puerta automática de salida con la barbilla, como si yo fuera un perro estorbando en el pasillo.

Todo gritaba París.
Todo gritaba que por fin después de años de tiza, pizarrones verdes y corregir exámenes hasta la madrugada, yo iba a ver la torre Eiffel con mis propios ojos velados por las cataratas incipientes.
Roberto iba delante, empujando el carrito con las cuatro maletas grandes.
A su lado iba Carla, mi nuera, que llevaba puestas unas gafas de sol oscuras, aunque estábamos bajo techo, tecleando furiosamente en su celular, sin indignarse a mirarme.
Yo iba un paso atrás, apretando contra mi pecho el bolso donde guardaba mi pasaporte como si fuera una reliquia sagrada.
Me sentía ligera a pesar de mis rodillas desgastadas.
Me había comprado un abrigo nuevo, color camello, muy elegante, y unos zapatos cómodos especiales para caminar por los Campos Elíseos.
próxima